Yoga para Todos

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Parque del Plata Uruguay

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Correspondencia de los chakras y órganos en los dedos de las manos


Diagnóstico de chakras.



La doctora Vrunda Janardhan, médico hindú que utiliza todas las técnicas de diagnóstico alópata, ha estudiado cientos de casos con tratamientos basados en los chakras, y ha logrado establecer una relación entre los beogramas de los dedos y los diferentes chakras, a la que hemos realizado unas pequeñas modificaciones. La interpretación de los chakras a través de beogramas se encuentra en fase preliminar y no existen estudios suficientes, sin embargo los resultados son muy interesantes.

En principio, los dedos de la mano izquierda se corresponden la parte anterior (yin) del chakra, relacionado con las emociones. Los dedos de la mano derecha representan la parte posterior (yang) del chakra, relacionado con la voluntad.

Cada chakra se encuentra reflejado en un dedo excepto el séptimo que no tiene correspondencia, y el quinto y el sexto que corresponden a la mitad inferior y superior respectivamente del dedo pulgar.




Primer chakra.

Se refleja el beograma del dedo corazón, el tercero. El estudio de este chakra se completa con el análisis de los sectores del cóccix, el recto y los riñones. Su conexión endocrina es con las suprarrenales, glándulas de la supervivencia.

Está relacionado con la seguridad física y las necesidades básicas; con la nutrición, y por tanto con la madre.

Psicológicamente nos conecta con el hecho de pertenecer a una tribu (familia y sociedad) y la seguridad que esto produce. La debilidad de este chakra indica desarraigo y desnutrición: falta de armonía con el entorno, la familia, la sociedad... Se manifiesta en el sentimiento de víctima: un ser vulnerable, influenciable y lleno de necesidades. Puede relacionarse con depresión o desórdenes inmunológicos. Se debilita con el sentimiento de decepción.

Solo cuando somos capaces de nutrirnos a nosotros mismos con todo lo que necesitamos, evitamos estar sometidos a las normas familiares y sociales, y logramos ser quienes realmente somos. Este proceso se desarrolla a través de transmutar la información biológica (código genético de la tribu), y acceder a la espiritual (código energético del espíritu de cada individuo). 



Segundo chakra.

El beograma del dedo anular corresponde al segundo chakra. En especial la mitad inferior, pues los sectores de la pineal, pituitaria e hipotálamo corresponden a otros chakras. Su conexión endocrina son las gónadas, y su relación con la columna es la zona sacra.

El psiquismo de este chakra nos permite establecer las relaciones con los demás, y en particular las relaciones sexuales y de poder. Se vincula con la abundancia, y lo que creemos merecer de la vida. Con esto se establece una polaridad entre el placer y el sufrimiento.

El equilibrio de este chakra indica capacidad de disfrutar lo que la vida nos ofrece.
Su desequilibrio ocasiona sentimientos de mártir, necesidad de controlar o ser controlados, y tendencia a las adicciones. Se debilita mucho si nos sentimos traicionados. 



Tercer chakra.

Su conexión es el dedo índice aunque ésta es menos clara que en los demás. Su relación glandular es el páncreas y se vincula con la zona lumbar de la columna.

Gobierna la relación consigo mismo, la autoestima y la capacidad de poner límites frente al exterior. Por tanto, su equilibrio permite alcanzar las propias metas.

Su deficiencia indica miedo al rechazo y a la soledad que conduce a la persona a la inseguridad, al sometimiento a los demás, o a trabajar excesivamente para encontrar reconocimiento y ser aceptada.

Cuando está en exceso la persona es egocéntrica, colérica, prepotente y juzga.

Alcanzamos el equilibrio en este chakra cuando nos aceptamos a nosotros mismos sin juzgarnos y creemos en lo que hacemos, sin miedo al rechazo de los demás y sin desvalorizarlos. 



Cuarto chakra.

Le corresponde el beograma del dedo meñique. Conecta con el sistema endocrino a través del timo, y con la zona dorsal de la columna.

Es un centro emocional que regula el sentido de la armonía, el amor, y los sentimientos relacionados con éste: la compasión, el perdón, y en desequilibrio, el recuerdo de las heridas y el no dejar atrás las relaciones pasadas.

En exceso manifiesta posesividad y dramatismo sentimental. En deficiencia, búsqueda en el exterior de un amor que cure las propias heridas con miedo al rechazo amoroso y a la traición.

La capacidad de amar de una forma incondicional, sin expectativas, conduce a la armonía de este chakra. 


Quinto chakra.

La mitad inferior del pulgar refleja el estado energético de este chakra. En el sistema endocrino le corresponde la tiroides y paratiroides, y en la columna, la zona cervical. Está también conectado con el hipotálamo por lo que conviene observar este sector.

Corresponde a la expresión personal, el poder creativo, el juicio y la crítica; la capacidad y el poder de tomar decisiones y responsabilizarse de ellas; el valor para hablar honestamente sin miedo a las consecuencias.

Cuando está en exceso, la persona habla demasiado y es arrogante.

En defecto indica incoherencia en las opiniones, dificultades de autoexpresión y de tomar la responsabilidad de las propias decisiones.

En equilibrio otorga el don de comunicar en una armonía entre los sentimientos y la mente, y la capacidad de ser creativos en todos los aspectos de la vida. 


Sexto chakra.

Su estado se refleja en la mitad superior del pulgar, sectores de los oídos y la nariz incluidos. Conectado con la pituitaria, es importante analizar también el sector de esta glándula en el dedo anular.

Es el centro intelectual, que en occidente está orientado al razonamiento. Aporta la capacidad de distinguir la verdad y evaluarse a sí mismo. Conecta con habilidades intelectuales como el aprendizaje a través de la experiencia, y la aceptación de las opiniones ajenas.

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